Carmen de Mora Pérez: Isabel Espejo, in memoriam

[Nota: en el post de hoy reproducimos la intervención de Carmen de Mora Pérez, compañera y amiga de Isabel Espejo, en el acto homenaje celebrado en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación el 22 de noviembre de 2017. Carmen destaca la bondad de Isabel, así como su condición de escritora magnífica y gran jurista. Estoy persuadido de que con el paso tiempo se valorará cada vez más la extraordinaria aportación de Isabel Espejo al Derecho Tributario español y comparado. Muchas gracias, querida Carmen por facilitarme el texto para su publicación – Pedro Herrera]

Estimados Juan, Luis, Álvaro y Marta.

Estimados Amigos, Compañeros, Alumnos y colegas.

Excelentísimos e Ilustrísimos Señores y Señoras:

En esta tarde de 22 de noviembre de 2017, quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la Real Academia de la Jurisprudencia y Legislación por ofrecernos esta institución para conmemorar el nombre de una gran mujer como madre, amiga, compañera, mentora y colega.

El nombre de Isabel Espejo nos recuerda a una buena persona, una apasionada de la vida y su familia, una trabajadora incansable, una gran profesional, una emprendedora nata, una escritora magnífica y, siempre una gran jurista; pero sobre todo, lo que más destacaría de ella era su bondad.

En todo lo que se disponía hacer tenía que rendir culto a una actitud “la excelencia”, esa palabra, como decía ella, hoy en desuso, pero que, como recordaba, en plenos albores del Siglo XXI, como antaño había sido, debía ser el motor de cada uno de los ámbitos de nuestra vida, el familiar, el entorno social, el intelectual, y el profesional.

Reconocido, por todos, era su profunda tristeza cuando en cualquier organización social, política, jurídica, económica, e institucional pública o privada no imperaba el criterio de la excelencia. Para ella la sociedad que no exija dicha actitud está abocada a un profundo fracaso,  vacía de contenido, de valores, de principios.

Muchas tardes que pasábamos juntas, ella me insistía, Carmen, si no tenemos en cuenta este objetivo la humanidad no tiene solución. Compartiendo su reflexión, puesta la mirada en la esperanza, ese único rayo de Luz que queda, invito al fomento de “dicha predicación”.

Hasta el final de su vida, “nos recordó” que, “la Excelencia y la Justicia deben estar siempre abrazadas”, por eso a sus alumnos, en cualquier toma decisión de criterio, nos exigía con esa enorme perseverancia, característico de ella, tales actitudes.

Para ella evoco la frase de un Ilustre paisano mío, Don José María Pemán y Pemartín, nacido en Cádiz en 1897, Miembro de la Real Academia de la Jurisprudencia y Legislación 1967-1981, dice sobre el “deber”, es decir, la obligación, el compromiso y la responsabilidad moral con la que Isabel siempre vivió: “No hay virtud más eminente, que el hacer sencillamente lo que tenemos que hacer”.

Isabel, “Malandrina”, estamos enormemente orgullosos y agradecidos por todo lo que nos has legado, tu sapiencia, tu generosidad, tu sincera y llana amistad.

Gracias.

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