Ideas para elaborar una tesis doctoral (9): el acto de defensa de la tesis

Ideas para elaborar una tesis doctoral (9): el acto de defensa de la tesis

Enlace a 8: citas y notas a pie de página

Desde el último post de esta serie han transcurrido casi dos años. Recientemente algunos amigos me han sugerido redactar otros dos artículos para completarla: la humildad intelectual en la elaboración de la tesis y el acto de defensa. Empezaré por el segundo tema.

Los consejos que mencionaré a continuación son meras sugerencias que deben adaptarse a las circunstancias del caso concreto. Sí puedo decir que todos ellos derivan de la experiencia y “funcionan”, aunque también sea posible orientar la defensa de la tesis de otro modo.

Lo más importante de una tesis no es el acto de defensa, sino la investigación que se ha plasmado por escrito. No obstante, conviene preparar muy bien la defensa. No tendría sentido que un músico, después de dedicar varios años a componer una extraordinaria sinfonía no “mimara” su estreno.

El acto de defensa se conoce también como la “lectura” de la tesis. Es una expresión engañosa. La defensa no puede consistir en una “lectura” (aunque el doctorando disponga de sus notas encima de la mesa como red de seguridad). Tampoco se trata de memorizar un texto con mucha información y reproducirlo con exactitud y velocidad (como sucede en las “oposiciones” a los cuerpos de la Administración).

La defensa constituye un “relato”, a ser posible apasionado de la aportación al conocimiento que supone nuestra tesis doctoral. La palabra “defensa” resulta mucho más expresiva que la de “lectura”, porque hemos de sustentar nuestras ideas con convicción (aunque sin ocultar los argumentos en contra).

Una vez concluida la tesis doctoral y aprobada su presentación por el órgano competente (antes los Departamentos, ahora las Escuelas de Doctorado), la preparación de la defensa se desarrolla a través de varias fases:

– Preparación de un esquema.
– Ensayos.
– Exposición.
– Contestación a las observaciones y críticas de los miembros del Tribunal.

Junto a estos pasos el doctorando y el director de la tesis han de impulsar numerosos trámites burocráticos (cada vez más numerosos, complejos y, a veces, absurdos). En este punto cada Universidad presenta sus peculiaridades, así que no me detendré en ellos. Sólo quiero recordar al doctorando su responsabilidad de enviar los ejemplares encuadernados a los miembros del tribunal en cuanto hayan sido nombrados por la Universidad (el color académico de Derecho que suele reflejarse en la tapas es el granate). Tampoco debe olvidar realizar el previo pago de los derechos de examen correspondientes a la defensa.

El esquema de la defensa puede comenzar indicando el título y la estructura de la exposición (los puntos que van a tratarse). A continuación se irán presentado las principales aportaciones. Por último se incluirán las conclusiones seguidas de los agradecimientos.

Aunque la exposición seguirá aproximadamente el propio orden de los capítulos de la tesis, no es preciso irlos mencionando uno por uno: pueden reagruparse y reordenarse para facilitar el discurso. Conviene utilizar un lenguaje claro y preciso, evitando expresiones coloquiales. La elegancia va de la mano con la sencillez.

Algunos doctorandos prefieren redactar el texto completo de la exposición; otros, tan solo un esquema detallado. Aunque, en términos generales, recomiendo la segunda opción, esto depende del modo de ser y de trabajar de cada persona. Lo que desaconsejo -salvo a aquellas personas que tengan una memoria extraordinaria-es aprender el texto al pie de la letra. Desde luego, hay que estudiar (el texto o el esquema) y ensayar, pero se trata de asimilar las ideas y el hilo conductor, no las palabras. Es preferible utilizar una expresión sencilla que una frase barroca, por muy brillante que parezca en el texto escrito.

Una vez redactado el texto (o el esquema detallado) conviene facilitarlo al director de la tesis para que nos transmita sus observaciones y podamos incorporarlas a la versión final antes de ensayar.

El doctorando puede comenzar ensayando de modo individual o con alguna persona de su familia. A mi entender resultan también imprescindible uno o varios ensayos con el director.

También convendrá que el doctorando visite previamente la sala donde vaya a realizarse la defensa: unos días antes del acto, para sentirse cómodo (quizá pueda realizar allí mismo algún ensayo) y el mismo día de la defensa para comprobar que todo esté en orden: que no esté cerrada con llave, que funcionen los micrófonos, que estén dispuestas las botellas y vasos de agua para él y para los miembros del tribunal (tres o cinco según las universidades).

Llegado el día de la defensa y una vez constituido el tribunal en la sala correspondiente el Secretario anunciará “audiencia pública” y el doctorando pasará a sentarse en el lugar que le corresponda. El presidente ofrecerá una breves indicaciones sobre el acto y cederá la palabra al doctorando que comenzará su exposición con la frase ritual “Con la venia, señor presidente”.

¿Cuál es la duración ideal de la exposición? Esto deberá concretarlo el doctorando con su director, pero lo más usual es que la exposición no sea inferior a treinta minutos ni supere los tres cuartos de hora.

A continuación los miembros del tribunal formularán sus observaciones, sugerencias y críticas. Aunque el tono puede variar mucho, lo más ordinario es que -tras alguna frase positiva- las intervenciones se centren en los defectos de la tesis, expuestos de modo bastante crítico. En la mayoría de las asignaturas hablarán todos los miembros del tribunal, uno tras otro comenzando por el más joven, y después contestará el doctorando (siguiendo el orden de las intervenciones). En algunas asignaturas -Derecho Internacional Privado- está extendida la costumbre de que el doctorando conteste a cada miembro del tribunal inmediatamente después de su intervención.

Tras las intervenciones el doctorando tendrá un turno de réplica. Entiendo que debe comenzar agradeciendo, en su conjunto, las observaciones del tribunal, por muy críticas que puedan parecer.

Es probable que un buen número de observaciones sean de carácter “formal”: erratas, inexactitudes o omisiones en el manejo de las fuentes, incorrecciones lingüísticas… Me parece recomendable que el doctorando no entre a discutir estos detalles, incluso en el caso de considere que el tribunal no ha acertado en alguna de sus críticas.

En cuanto a las objeciones de fondo, entiendo que el doctorando ha de contestar y “defender” su tesis, desarrollando sus argumentos. Al mismo tiempo, ha de valorar las objeciones y manifestar su intención de reflexionar despacio sobre ellas y tenerlas en cuenta.

¿Qué tiempo resulta razonable para contestar a los miembros del tribunal? Todo dependerá de las observaciones y críticas formuladas, pero, de modo orientativo, puede pensarse que diez o quince minutos resultan suficientes (sobre todo si el tribunal sólo cuenta con tres miembros).

En España existe la costumbre -ausente en otros muchos países- de que el doctorando invite a comer a los miembros del tribunal y a su director después del acto de defensa. Tradicionalmente los amigos y familiares del doctorando no asisten a este acto. Desde luego que pueden utilizarse fórmulas alternativas, pero en tal caso convendrá consultarlo con anticipación al director de la tesis.

Espero que estos consejos resulten útiles e insisto en la ida de que habrán de adaptarse a las circunstancias del caso concreto.

Pedro Herrera

Catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la UNED

6 thoughts on “Ideas para elaborar una tesis doctoral (9): el acto de defensa de la tesis

  1. Estimado Profesor Herrera,

    muchas gracias por seguir con estos escritos sobre la tesis doctoral. No solo ilustran, también incitan a abordar una posible tesis doctoral en el futuro. Espero que siga con ello porque yo tengo ya compilado el resto de sus escritos acerca de la tesis doctoral.

    Saludos cordiales,

    Ann

  2. Estimado Dr. Herrera, sin duda este escrito me va a ser de mucha utilidad, realmente es una guía para ese momento tan esperado. Muchas gracias por preocuparse en darnos una luz en el camino del estudio.

    Un fuerte abrazo.

  3. Querido Pedro:

    Excelente “post”, que algunos de tus amigos te hemos requerido y que compila de forma sucinta todos los consejos y recomendaciones que hemos recibido los que hemos tenido la suerte de tenerte como director de orquesta.

    Gracias por tu generosidad intelectual.

    Un fuerte abrazo

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