Cada vida importa: Madrid 22 de noviembre 2014, por la vida la mujer y la maternidad

[Post núm. 640, de 20 de noviembre de 2014]

Dentro de dos días se celebrará en Madrid una importante manifestación por la vida la mujer y la maternidad bajo el lema “cada vida importa”.

Según los datos publicados en la página web del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad el número de abortos realizados en España en 2012 (último año que se recoge) ascendió a 112.390. Ciento doce mil trescientos noventa bebés inocentes e indefensos (niñas y niños) son condenados a muerte y ejecutados en España de modo brutal. Para que nos hagamos una idea de la magnitud de las cifras, el número de defunciones en dicho año (entre las que no se contabilizan los abortos) fue de 402.950. En otras palabras, de cada diez seres humanos que mueren al año en España dos son niñas o niños abortados. Por invocar la memoria histórica, la famosa novela de José María Gironella sobre la Guerra Civil Española se tituló “un millón de muertos”. Pues bien, de 2003 a 2012 se han declarado en España (según las estadísticas del Ministerio de Sanidad) 1.041.241 abortos.Paradójicamente, en ese mismo año de referencia (2012) sólo fueron adoptados en nuestro país cerca de 1.700 niños procedentes del extranjero y unos 200 españoles. Aunque el número de familias declaradas aptas para adoptar es de 33.000, la adopción cada vez resulta más difícil.

Pienso que nuestra sociedad, que tanto se vanagloria de defender la dignidad humana, está completamente anestesiada. Algo semejante ha sucedido en el pasado en sociedades enfermas, como sucedió con el holocausto el la Alemania Nacional Socialista.

Me adhiero completamente al texto del Papa Francisco en su exhortación apostólica sobre La alegría del Evangelio: “precisamente porque es una cuestión que hace a la coherencia interna de nuestro mensaje sobre el valor de la persona humana, no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión. Quiero ser completamente honesto al respecto. Éste no es un asunto sujeto a supuestas reformas o «modernizaciones». No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana. Pero también es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?” (núm. 214, subrayado mío).

Ante esta situación no es posible permanecer callado. Por eso también suscribo plenamente los seis puntos que el Manifiesto de la Convocatoria de la Manifestación por la Vida demanda “del Gobierno y de todas las fuerzas políticas” y que reproduzco ca continuación

1. La derogación de la vigente “ley del aborto”.

2. El compromiso del ordenamiento jurídico y de las políticas públicas con la única solución progresista y humana en materia de aborto: proteger siempre al no nacido como a cualquier otro ser humano y proteger SIEMPRE a la mujer para que nunca se vea abocada al aborto.

3. La protección del derecho a la maternidad, considerando todo aborto como un inmenso fracaso, digno de ser evitado mediante políticas sociales activas y solidarias con la mujer.

4. El impulso y promoción de una red solidaria de apoyo a la mujer embarazada, para que ninguna mujer se vea abocada al aborto por carecer de información y alternativas viables para afrontar los problemas que están en la base de la decisión de abortar, así como la ayuda y el apoyo necesarios para que la mujer que ha sido víctima de un aborto pueda superar las consecuencias del mismo.

5. La potenciación y agilización de la adopción nacional, incluyendo la creación de un protocolo por el cual se informe a la mujer de esta alternativa en caso de embarazo imprevisto.

6. La promoción de una pedagogía de la Cultura de la Vida que reconozca y valore la dignidad del ser humano desde el momento de la fecundación hasta la muerte natural, y que enmarque la sexualidad humana en un ámbito de amor, respeto, responsabilidad y apertura a la vida; y como consecuencia de ello, que informe de las consecuencias reales del aborto, tanto para la mujer como para el niño.

Pedro Herrera

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