¿Deberían salir corriendo de la Universidad los becarios doctorales?

Instituto Anatómico ForenseA raiz de un reciente post sobre la reforma del procedimiento de acreditación para acceder a cuerpos de profesores universitarios he recibido el siguiente correo de una becaria que se encuentra trabajando en su tesis doctoral:

Si lo que dice en el post de hoy es cierto, ya puedo empezar a despedirme de la carrera universitaria. Desde que he empezado la tesis tengo la sensación que estoy metiéndome en un callejón sin salida y, por consiguiente, echando mi carrera profesional por la borda. Esto lo estoy viendo al compararme con mis compañeros de promoción, pues ya todos empiezan a ganar unos buenos sueldos que les permiten vivir sin problemas. Pienso que dentro de tres años, con un par de másters y un doctorado a la espalda, estaré en la calle. Y con 27 años vaya usted a buscar trabajo de abogada -si alguien se apiada de ti- para cobrar cuatro perras y vivir amargada“.

Ante esta situación, que denota cierta angustia, ¿deberíamos recomendar a los becarios que abandonen su tesis doctoral y salgan corriendo de la Universidad para encontrar trabajo antes de que sea tarde?

En cierto modo, se trata de una pregunta retórica -aunque, desde luego, no lo sea para la persona que me escribe ni para quienes se encuentren en su situación- pues casi no existen becarios que estén iniciando su carrera universitaria. Dándome un paseo por mi planta en la Facultad de Derecho de la UNED (que abarca cuatro Departamentos y siete áreas de conocimiento) sólo soy capaz de encontrar a uno, y no creo que haya muchos más en toda la Facultad. Imagino que se sentirá algo sólo (aunque esté muy bien respaldado por sus directoras de tesis). Desde luego, no voy a recomendarle que abandone.
Es cierto que se está produciendo una acumulación de acreditados y que las plazas de funcionarios docentes se encuentran casi bloqueadas (este año se convocan siete para toda la UNED, a pesar de que en el curso 2013-2014 la matrícula alcanzó los 264.059 alumnos). Al mismo tiempo, la plantilla se está reduciendo como consecuencia de las numerosas jubilaciones (pues el claustro de profesores va envejeciéndose sin que exista reemplazo).
La situación no anima, por tanto, a captar vocaciones para la Universidad. Pienso, sin embargo, que para quienes dispongan ya de una beca, se abren buenas perspectivas: las jubilaciones seguirán su curso de modo inexorable y la falta de incorporación de personas jóvenes va a producir, en pocos años, un vacío difícil de cubrir y una urgente necesidad de nuevos profesores (un buen profesor no se improvisa).
Desde luego, se trata de un camino duro, largo y lleno de incertidumbres, pero animo a los becarios -a los pocos que existen- a perseverar, siempre que tengan vocación universitaria. Creo que tienen una buena posibilidad de consolidar la carrera docente y, además, los necesitamos. Sin ellos la Universidad, en pocos años, se hundirá ¡¡¡Animo pues: el futuro de la Universidad española está en vuestras manos!!!
Pedro Herrera

8 thoughts on “¿Deberían salir corriendo de la Universidad los becarios doctorales?

  1. Sus animosas palabras están llenas de profesionalidad y visión de futuro y -algo no menos importante- plenas de humanidad.

  2. Querido Pedro

    Yo soy menos optimista que tu. En efecto, como bien apuntas, las convocatorias de nuevas plazas de funcionarios en la Universidad están bloqueadas, como consecuencia de la aplicación literal de la famosa tasas de reposición. Si a ello sumamos que 1) en la Universidad pública, a diferencia de otras Administraciones Públicas, no existe la promoción interna lo cual resulta a todas luces discriminatorio; 2) no paran de despedir a compañer@s (asociad@s, visitantes, interin@s, etc.) y 3) los últimos titulares y catedrátic@s que concurrimos a una plaza estamos judicializados y con sentencias ya desfavorables (lo que augura un futuro incierto y muy oscuro), creo que dedicarse a la Universidad, en exclusiva, va a pasar a la historia. Por otro lado, el hecho de que en un futuro haya jubilaciones (por ejemplo en la UNED) creo que no garantiza convocatorias de plazas dentro de la función pública. Me da la sensación de que en la hoja de rota del gobierno actual está muy claro el proceso de desfuncionarización de la Universidad Pública y la apuesta por un modelo de contratación laboral e incluso mercantil (ya hay algunas Universidades públicas que usan el contrato de arrendamiento de servicios). Espero confundirme y que en el futuro haya un cambio de rumbo si queremos una Universidad de calidad y un lugar donde podamos desarrollar plenamente la vocación docente e investigadora.

    • Estamos en el peor momento, Mercedes, y la situación resulta especialmente injusta para personas tan valiosas como tú, pero creo que los jóvenes doctorandos son necesarios para la Universidad.

    • Buenas tardes,
      Siento también tener una visión más pesimista aún: la actual inspección de los grados en España está planeada de manera a suprimir, al menos, el 10% de las titulaciones, y puede que más.
      Además, el anteproyecto de ley que abarca las acreditaciones también sugiere la reducción de los grados a 3 años, lo que inevitablemente reducirá de forma significativa la plantilla necesaria de profesores.
      La alta formación universitaria ya no interesa a la Troika mundial, y eso no se puede perder de vista.
      Ojala me equivoque!

      • Estimada Irène:

        Muchas gracias por su valioso comentario. Desde luego, pienso que sería un grave error (por muchos motivos) reducir los grados a tres años, y espero que no salga adelante ese anteproyecto de ley.

  3. Pedro, hace cuatro años deje un trabajo fijo por seguir mi vocación e iniciar la carrera universitaria y ahora mismo lo lamento bastante. El sistema nos empuja a abandonar, a rendirnos. En mi caso estoy realizando las estancias de investigación con préstamos personales que desde el desempleo tendré que devolver, no podemos acceder ni a las ayudas de las propias universidades, ni nos dejan opciones en ese pais. Claro que los doctorandos somos necesarios pero no en estas condiciones lo único que recorremos es el pasillo hacia la salida de la Universidad, y de España, ya que es preferible tener un módulo superior que un doctorado.

    • Muchas gracias por transmitir tu experiencia, Teresa. Precisamente porque los doctorandos sois necesarios, tenemos que implicarnos todos los demás -para empezar, los que ya disponemos de una plaza de profesor en la Universidad- para que podáis salir adelante. Pienso que los Catedráticos y Titulares hemos adoptado, desde hace mucho tiempo, una actitud de pasividad ante lo que está sucediendo que resulta muy negativa. Al mismo tiempo que hay personas en tu situación, se están empleando muchos recursos en procesos puramente burocráticos (buena parte de las cuestiones relacionadas con la ANECA) y en operaciones de imagen (los “nuevos” doctorados) que no tienen ningún sentido. Lo único que puedo decirte es ánimo, adelante y, si puedo ayudar en algo, cuenta conmigo. Desde luego, resulta comprensible que personas muy brillantes abandonen la Universidad o -me parece una buena opción aunque tenga un coste personal y familiar importante- se incorporen a Universidades de otros países.

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