Violeta Ruiz Almendral: No es país para niños

No es país para niños

¿Un frasco de perfume, un bolso de diseño, una tarde en un spa, un viaje a París, a Milán, a Nueva York, el último libro de Joël Dickner, un fin de semana romántico con su marido, una manicura permanente, la pedicura también…?

¿Qué quiere una madre por el día de la madre?

A responder a esta pregunta (¿qué quieres tu por el día de la madre?) he dedicado unos días y he aprovechado para preguntarle a muchas de mis amigas y conocidas a ver qué dicen. La respuesta breve es: muchas cosas.

Para empezar, que la decisión de ser madre no tenga un coste tan alto. Obviamente, ser madre puede ser duro a veces, sobre todos los primeros meses, así lo cuenta este recomendable video (link: https://www.youtube.com/watch?v=HB3xM93rXbY) que sin embargo deja fuera la inmensa felicidad que implica tener “el trabajo más difícil del mundo”.

Pero hay determinadas dificultades añadidas que no tienen ninguna justificación y que en la España del siglo XXI no tienen cabida ya. No se justifica, por ejemplo, que la maternidad sea para muchas mujeres con alto nivel de formación una de las maneras más eficaces para, o perder tu trabajo, o ver sustancialmente mermadas tus posibilidades de promoción profesional. Conozco varios casos, de amigas y también conocidas que al volver de la baja por maternidad se han encontrado a sus compañeros promocionados. A todos menos ella y sin mediar más motivo que la baja por maternidad.

Conviene recordar, que todo trato peor por razón de la maternidad vulnera el derecho fundamental a la igualdad del art. 14 CE, también incluso, la pérdida de oportunidades. Esto lo ha reiterado el Tribunal Constitucional en reiteradas ocasiones. Por ejemplo, en la STC 61/2013, de 14 de marzo. O, de reciente publicación en el BOE, la STC 66/2014, de 5 de mayo que considera que se discriminó a una funcionaria que, habiendo superado la oposición, no pudo hacer al mismo tiempo que sus compañeros el curso de formación debido a su embarazo. La solución que otorgó la Administración fue computarle su antigüedad (una vez hecho el curso), desde el momento del mismo, en lugar de computarla desde que aprobó el examen, suponiendo, considera el Tribunal, un perjuicio real y efectivo derivado de su embarazo contrario al art. 14 CE.

En esta Sentencia, conviene hacer hincapié en ello, el Tribunal no hace más que recordar su jurisprudencia constante, reiterando que “la protección de la condición biológica y de la salud de la mujer trabajadora ha de ser compatible con la conservación de sus derechos profesionales, de suerte que la minusvaloración o el perjuicio causado por el embarazo o la sucesiva maternidad constituyen un supuesto de discriminación directa por razón de sexo” (se citan las SSTC STC 182/2005, de 4 de julio, FJ 4; 74/2008, de 23 de junio, FJ 2, y 92/2008, de 21 de julio, FJ 4).

Por desgracia, la jurisprudencia citada, extensísima, como también lo es la del Tribunal Supremo, no ha hecho aún la suficiente mella, al menos no con la celeridad y extensión que sería deseable. Incluso entre juristas, que deberían conocerla. Por desgracia, no es tan extraño en la práctica que ante un embarazo un Tribunal de oposiciones no adopte ninguna medida especial (lo que sucedió igualmente en este caso, con final feliz gracias al Tribunal Supremo http://www.abc.es/sociedad/20140401/abci-embarazada-oposicion-sentencia-parto-201404011441.html), o incluso se considere “algo excepcional que no habíamos previsto”, frase que muchas mujeres han oído. Sin ánimo de exhaustividad, eso es lo que oyó una de mis mejores amigas cuando solicitó, y se le denegó, una jornada reducida en su trabajo de ginecóloga en un hospital público de Madrid: necesidades del servicio, no contábamos con que te ibas a quedar embaraza. O eso oyó otra amiga mía cuando intentó cuadrar su docencia como profesora de Instituto entre dos cuatrimestres porque daba a luz a mitad de curso “no nos imaginábamos que te ibas a quedar embarazada, a ver ahora qué hacemos…”. O finalmente, una amiga radióloga que ante un embarazo de riesgo que aconsejaba un reposo relativo vio denegada la solicitud (temporal) de desempeñar un puesto más tranquilo que el que tenía porque “no podemos ponernos a hacer excepciones, si quieres descansar acepta la baja”. Este último caso –de una de mis mejores amigas que a la sazón trabaja en un hospital público de Madrid- es particularmente llamativo porque el jefe de servicio denegó la reincorporación adaptada, lo que supone un mayor gasto público a cargo de todos los contribuyentes pues es más barato, parece obvio, que alguien se reincorpore a que continúe de baja.

Detengámonos por un momento en las anteriores anécdotas. Los humanos modernos (homo sapiens) parece que llevamos en la tierra algo más de 200.000 años. Pues bien, durante toda esa pila de años hemos seguido reproduciéndonos de la misma manera, pues todavía no se ha inventado, más que en las novelas de ficción, un mecanismo de “externalización” del embarazo. Los humanos nos reproducimos así y si no, no nos reproducimos. Esto parece obvio pero conviene recordarlo. Por tanto, estar embaraza es algo no ya normal sino connatural a las mujeres. O lo que es lo mismo, no es “excepcional”, ni es “una causa de fuerza mayor” o algo que nadie se esperaba. En una mujer quedarse embarazada es lo normal, por lo que las anteriores anécdotas demostrando sorpresa lo que demuestran en realidad es sorpresa por que una mujer, además de trabajar o aspirar a un empleo, se quede embarazada.
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En EEUU está teniendo lugar un debate muy interesante, que algunos han calificado de “nuevo feminismo” (y muchas feministas criticado como “feminismo conservador” porque nunca llueve a gusto de todos) consistente en, por un lado pedir a las mujeres autocrítica y dar un paso adelante para progresar profesionalmente, pero por otro lado, y al mismo tiempo, denunciar que el mundo laboral sigue estando construido a medida del tradicional padre de familia, sigue estando pensando para un reparto de trabajo tradicional que sin embargo hace tiempo que es ya insostenible, pues un solo salario no puede sostener una familia.

El artículo de la Profesora de Universidad Anne Marie Slaughter donde afirmaba tirar la toalla al no poder conciliar un puesto de alta responsabilidad con su familia (publicado en The Atlantic, aquí http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2012/07/why-women-still-cant-have-it-all/309020/) ha generado toda suerte de respuestas, entre las que me gustaría destacar la de Sheryl Sandber (la CEO de Facebook además de madre de dos niñas, que en este discurso http://www.ted.com/talks/sheryl_sandberg_why_we_have_too_few_women_leaders hace un excelente recorrido sobre los problemas que impiden el avance de las mujeres profesionalmente. Su libro (Lean In, muy recomendable) insiste en que es posible compatibilizar una vida laboral enriquecedora con ser una buena madre. No es necesario, por poner sólo un ejemplo especialmente pertinente en España, salir del trabajo a las 9:00 de la noche, ni es tampoco más productivo.

Mucho se está hablando sobre las medidas fiscales que el Gobierno previsiblemente adoptará para fomentar, o al menos no penalizar, la maternidad. Sobre esto, poco se ha hecho, al menos en comparación con otros Estados de nuestro entorno. La famosa deducción de 100 euros por hijo en el IRPF para madres trabajadoras se estableció mediante la Ley 46/2002 que modificó la Ley del IRPF introduciendo el art. Artículo 67 bis. “Deducción por maternidad. (http://www.boe.es/boe/dias/2002/12/19/pdfs/A44622-44662.pdf). La cuantía se estableció entonces en 1200 euros anuales como máximo. Dicha norma nunca se modificó. En 2014 la cuantía sigue siendo de, como máximo, 1200 euros anuales, o 100 al mes. Es decir, técnicamente, la deducción no se ha mantenido, sino que se ha ido reduciendo anualmente. Según la herramienta de cálculo de inflación acumulada del INE, esos 100 euros deberían ser hoy 133 (http://www.ine.es/calcula/calcula.do), o 1595 euros anuales.

Las medidas sobre el sistema tributario pueden ser idóneas para atender a la merma de capacidad económica que tiene la existencia de prole, sino también porque España ha dejado de tener una “pirámide” de población, más bien tiene un “rectángulo” de manera que necesitamos, de forma algo urgente, mayor natalidad.

Además de medidas fiscales haría falta una incidencia específica en el gasto, por ejemplo con una política real de escuelas infantiles asequibles para los niños de 6 meses-3 años. En Madrid el coste medio de una escuela infantil son 500 euros (incluso las públicas rondan los 400 euros), el de una empleada del hogar a tiempo completo unos 900 euros. Es decir, algo inalcanzable para miles de familias. De paso eso sí convendría recordar que no se trataría de “aparca niños” sino de una medida que tendría un impacto decisivo en el nivel educativo sobre todo de los más desfavorecidos, pues la educación temprana es crucial (vid por ejemplo este artículo de The Economist http://www.economist.com/news/international/21571416-early-years-education-can-mean-better-school-results-later-little-steps), de manera que no sería descabellado, sino de hecho bastante razonable, que parte de la subvención que se otorga a la educación universitaria se otorgara a la educación temprana (siendo así el efecto neutral). Obviamente esto sería un suicidio político, pues los niños de 0 a 3 años no votan, pero los estudiantes de universidad sí.

Pero no hace falta sólo dinero ni tampoco hacen falta sólo medidas que vengan del Estado. No todo debería esperarse que lo resolviera el Estado, sobre todo teniendo en cuenta el nivel de endeudamiento, el ya abultado gasto público y la decreciente capacidad recaudatoria de nuestro sistema tributario.

Hay mucho que hacer por parte de la sociedad. Las madres (y padres) trabajadores no necesitan un trato “excepcional”, sólo algo más de flexibilidad. Pero sobre todo, las medidas de conciliación deberían dejar de asociarse o diseñarse sólo para las mujeres cuando conste que hay dos progenitores.

En ese punto, y desde una perspectiva puramente utilitarista, no está de más recordar la implicación del padre en la educación de sus hijos, y por cierto en la hora de los deberes, que no suele ser a las 10 de la noche, puede ser crucial según algunos estudios (http://www.aei.org/events/2014/04/23/graduation-day-how-dads-involvement-impacts-higher-education-success/). En un país con una tasa de abandono escolar tan insostenible como la española este factor no puede desdeñarse. En ese sentido, la medida anunciada por el Gobierno inglés de diseñar bajas de maternidad/paternidad intercambiables, de manera que los futuros padres puedan decidir como la reparten tiene mucho sentido (http://www.theguardian.com/money/2013/nov/29/jo-swinson-conflict-jobs-family-life). A mí todavía no se me han olvidado las injustas críticas que recibió la actual Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por osar renunciar a buena parte de la baja de maternidad a favor de su marido.

Finalmente, una madre que ha podido dedicarse uno años a la maternidad y pretende volver al mercado de trabajo no debería ser considerada prácticamente inservible, como de hecho sucede tantas veces (https://www.youtube.com/watch?v=zqSISPX4PEE). Si vivimos cada vez más años, ¿qué son unos meses de baja de maternidad o incluso unos años fuera del trabajo?

Las mujeres españolas desearían tener más hijos de los que tienen, como demostró hace poco el recomendable estudio sobre “El déficit de natalidad en Europa” (aquí: http://obrasocial.lacaixa.es/deployedfiles/obrasocial/Estaticos/pdf/Estudios_sociales/vol36_es.pdf ) que destaca la singuralidad del caso español. Es hora de empezar a preguntarse un poco más en serio por qué no los tienen. Y por qué en España, país familiar donde los haya, no es en muchos casos un país para niños.

[Gracias a Pedro Herrera por alojar estas líneas, sólo parcialmente vinculadas con la fiscalidad, en su excelente blog]

Violeta Ruiz Almendral
Profesora Titular de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Carlos III de Madrid
——————————
Muchas gracias a ti, Violeta, por este extraordinario post. Ojalá tenga eco en la sociedad y entre las autoridades públicas.

Pedro Herrera

12 thoughts on “Violeta Ruiz Almendral: No es país para niños

  1. Buenos días,

    En primer lugar, felicidades por este post, tanto por la materia de análisis como por la argumentación.

    En segundo lugar, aunque solamente suponga una pequeña parte de lo que hay que hacer como medida integral para adaptar nuestra legislación y mentalidad a los tiempos actuales, la fiscalidad puede aportar su granito de arena. Efectivamente, la deducción por maternidad debería haberse adaptado a la evolución de la inflación pero además, la normativa fiscal debería ser más ambiciosa. Una compañera del Instituto de Estudios Fiscales está apunto de terminar una tesis doctoral precisamente sobre este tema. El objeto de análisis es precisamente establecer modificaciones legislativas en el IRPF de cara a que tener hijos no suponga una pérdida de expectativas laborales para la mujer o un desincentivo a trabajar. En el apartado comparado, se observan instrumentos fiscales bastante útiles, que podrían mejorar esta cuestión en España.

    Además del IRPF, se podrían utilizar otro tipo de incentivos fiscales a tener hijos aunque fuese de manera indirecta, como por ejemplo, analizar el impacto que tendría en el consumo y en el fomento de la natalidad reducir el gravamen sobre bienes y servicios de consumo intensoo cuando se tienen bebes.

    En mi opinión, el fomento de la natalidad debe considerarse como una prioridad. No debemos olvidar que alguien tendrá que pagar nuestras pensiones. Y, dada la importancia, deberían hacerse más estudios (fiscales, entre otros) para mejorar esta cuestión.

    Álvaro

  2. Violeta, este libro te gustará http://www.amazon.com/What-Expect-When-Ones-Expecting/dp/1594036411 . Lo que explicas, que es la realidad cotidiana, tiene consecuencias graves.No deja de ser curioso, y triste, que la revolución feminista haya dado paso a una sociedad hostil a la mujer que prima al macho alfa. Queda mucho tramo por recorrer en términos de igualdad y el camino no pasa, como hasta ahora, por la adopción por la mujer del modelo masculino ni por la idea, absurda, de la indiferencia e intercambialidad del elemento sexual. Pasa por entender que somos iguales y diferentes al mismo tiempo. Que no se le puede decir a la mujer que está embarazada “no nos podemos permitir hacer excepciones” como se le dijo a tu amiga.

  3. Álvaro, tu compañera del IEF tiene que comprar el libro que recomiendo. Le encantará y le será de enorme utilidad para razonar, con cifras, su argumentación.

  4. Muchas gracias por vuestros comentarios. Yo personalmente soy una privilegiada, pero las anécdotas que cuento no son inventadas, son de amigas cercanas, mamás del cole de mis hijos. En fin, queda mucho por hacer.

  5. Estimada violeta

    Interesantes reflexiones, y muy actuales en un momento en que se está debatiendo una reforma tributaria. No creo que sea un tema desligado de la fiscalidad. Todo lo contrario. Las políticas públicas, especiamente las fiscales, pueden hacer mucho por la igualdad de género tanto desde la perspectiva de ingreso como la del gasto público (hoy creo que sobre todo el gasto público puede hacer mucho por las políticas igualitarias). Es importante que se diseñen bien las medidas activas (cuidado con las deducciones,que a veces no sirven para nada, dado que no se analizan sus efectos, si son utiles o no, no se realizan presupuestos públicos en clave de género) sino también removiendo algunos incentivos o regímenes fiscales que perpetúan las desgualdades.

    Igualmente, creo que es preciso que revisemos algunos estereotipos que permanecen en el imaginario colectivo, que plasmados en el ámbito jurídico, en las leyes, resultan claramente discriminatorios. El concepto de maternidad (y su ensalzamiento en algunos casos), por ejemplo. Igualmete el concepto de “reproducción”. Tu dices que “durante toda esa pila de años hemos seguido reproduciéndonos de la misma manera” (o al menos eso he entendido yo). Sabes, sin embargo, que en la actualidad la reproducción asistida es toda una realidad y ha modificado los conceptos tradicionales de “maternidad” o “paternidad”.

    Un último apunte: creo preciso revisar el lenguaje.Me ha llamado mucho la atención el título de tu post “No es país para niños”. Me ha resultad un título impregnado de género, y por tanto, discriminatorio en sí.Ya sé que me van a llover las críticas pero el lenguaje, especialmente el jurídico, no es neutro. Ninguna creación humana lo es. Hay numerosos estudios sobre lenguaje sexista que nos demuestra cómo también el lenguaje construye realidad (y desigualdades).

    Un abrazo

    • Muchas gracias por tus interesantes consideraciones, Mercedes. Coincido contigo en que el lenguaje es muy importante, pero, en mi humilde opinión, el título del post de Violeta no tiene ningún tinte discriminatorio. Es más bien un inteligente juego de palabras con la famosa película “no es país para viejos”. Por otra parte, aunque es evidente que una mujer puede ser una persona extraordinaria sin ser madre (podría citar muchos ejemplos que conozco y admiro personalmente) creo que no está de más alabar la maternidad, pues lo que encontramos en la práctica (al menos en la vida laboral, incluso en el ámbito universitario) es todo lo contrario. Además de los certeros ejemplos reales que cita Violeta he visto como alguna profesora especialmente valiosa y trabajadora ha sido criticada por tener su tercer hijo.

      Pedro

  6. Of course, Pedro. Entendí el juego de palabras con el título de la película de los hermanos Cohen, protagonizada por el españolísimo Bardem. Muy violenta, por cierto…

    En relación con el ensalzamiento de la maternidad, creo que me he explicado mal. Lo que he querido decir (espero no volverme a enredar) es que quizás ya sea hora también de ensalzar la paternidad. Es decir, que las funciones de cuidado de menores y también de mayores y de cualquier persona en situación de dependencia no corra a cargo exclusivamente de las mujeres. Creo que esto, además de ser un lastre para muchas mujeres (que impide su promoción profesional y personal), constituye un rol y un estereotipo sobre el que se basan muchas leyes, especialmente las leyes fiscales. Creo que la clave está en las políticas de corresponsabilidad y de derechos iguales para mujeres y hombres. Mi argumento es que muchos derechos hasta ahora exclusivos de las mujeres (por ejemplo las bajas por maternidad) sean también reconocidos a los hombres en igual duración y con iguales requisitos. Y al contrario, que derechos que hasta ahora parece que han sido exclusivos de los hombres (por ejemplo, la promoción profesional o el acceso a puestos directivos) sean reconocidos e incluso fomentados mediante medidas de acción positiva para las mujeres. Creo que de ello depende una igualdad real entre mujeres y hombres y por supuesto la eliminación de muchas formas de discriminación (algunas son señaladas por Violeta en su estupendo post) que hasta ahora se han producido de forma silenciosa y se han asumido como si fueran “naturales”. De ello depende, en fin, que vivamos en un mundo más justo.

    Mercedes

    • Coincido contigo, Mercedes. Quizá fui yo quien no te entendí. Muchas gracias por esta valiosa aclaración. En cuanto a la película, te confesaré que no la he visto😉

    • Estoy de acuerdo con todo lo que dices, Mercedes. Quizá no te entendí bien. Gracias por las valiosas aclaraciones. En cuanto a la película, te confesaré que no la he visto😉

      Pedro

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