Consideraciones críticas sobre la STC 53/2014 de 10 de abril (constitucionalidad de la redacción original del Impuesto asturiano sobre Grandes Superficies)

En el post de hoy comentaré la STC 53/2014 de 10 de abril de 2014 que resuelve una cuestión de constitucionalidad cart3sobre la regulación original del Impuesto sobre Grandes Establecimientos Comerciales del Principado de Asturias.

La Sentencia –que desestima la cuestión de constitucionalidad- constituye un buen resumen de la doctrina del Tribunal Constitucional sobre los impuestos propios de las Comunidades Autónomas. Su lectura es interesante y enriquecedora. Me centraré, no obstante, en comentar dos aspectos que me parecen discutibles.

a) Al analizar la finalidad extrafiscal del Impuesto, el Tribunal afirma que “no se trata de examinar si estamos ante un impuesto idóneo para minimizar el impacto medioambiental que se pretende tener en cuenta en su gravamen, sino si dicha finalidad se proyecta o no en su estructura y elementos de cuantificación”. Se trata de una mera consideración obiter dictum formulada en el contexto del análisis sobre la compatibilidad del impuesto con el art. 6.3 LOFCA (prohibición de gravar los hechos imponibles ya sometidos a tributación por el Estado). Pese a todo, creo que se trata de una afirmación desafortunada, pues el control de idoneidad (el determinar si una medida es apta para conseguir su fin) forma parte del control de proporcionalidad que corresponde al Tribunal Constitucional. Desde luego que el tribunal no ha de realizar consideraciones de mera política legislativa, pero pienso que la idoneidad en sentido estricto -en su doble vertiente formal (es teóricamente posible que funcione) y real (a la luz de datos estadísticos)- sí debería ser controlada por el Tribunal Constitucional español, del mismo modo análogo a lo que sucede en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional alemán y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea).

b) El Tribunal examina si el impuesto lesiona la libertad de empresa en la medida en que pueda constituir “un obstáculo para un colectivo de sujetos a quienes coloca en el mercado en una clara situación de desventaja, por tener que asumir unos costes que no asumen sus competidores”. El principal problema está en que la redacción original de la ley sólo gravaba los establecimientos “destinados al ejercicio regular de actividades comerciales”, de donde parece deducirse la no sujeción de otros establecimientos que causan un impacto ambiental semejante (ocio y hostelería). Como prueba adicional de esta no sujeción se alega que la reforma operada por la Ley 6/2004 somete expresamente a tributación los establecimientos de ocio y hostelería.

Pues bien, a juicio del Tribunal “No es posible acoger la interpretación que realiza el órgano judicial de la Ley controvertida. Dado que el impuesto recae sobre grandes establecimientos comerciales, están incluidos dentro de su ámbito todos los locales situados dentro de la gran superficie, con independencia de su destino, sin que de la lectura del art. 21.3.2 de la Ley del Principado de Asturias 15/2002, quepa extraer una conclusión contraria. No constituye una objeción que tras la reforma operada por la Ley 6/2004, de 28 de diciembre, el precepto se refiera a estos últimos de forma expresa porque, como razona el Letrado del Principado, ha pretendido aclarar qué operadores económicos están sujetos al impuesto. En consecuencia, no cabe considerar vulnerado el derecho a la igualdad establecido con carácter general por el art. 14 CE y, con carácter particular en relación con el deber de contribuir, por el art. 31 CE”.

A mi entender el Constitucional carece de elementos sólidos para rechazar la interpretación del Tribunal de instancia. La redacción inicial de la ley señalaba que:

“se entiende por establecimientos comerciales los locales y las construcciones o instalaciones dispuestas sobre el suelo de modo fijo y permanente, cubiertos o sin cubrir, exentos o no, exteriores o interiores de una edificación, con escaparates o sin ellos, destinados al ejercicio regular de actividades comerciales, ya sea de forma continuada o en días o temporadas determinadas, así como cualesquiera otros recintos acotados que reciban aquella calificación en virtud de disposición legal o reglamentaria”.

En cambio, la redacción introducida por la Ley 6/2004 establece que:

“se entiende por establecimientos comerciales los locales y las construcciones o instalaciones dispuestas sobre el suelo de modo fijo y permanente, cubiertos o sin cubrir, exentos o no, exteriores o interiores de una edificación, con escaparates o sin ellos, destinados al ejercicio regular de actividades comerciales y de ocio, hosteleria y espectáculos, ya sea de forma conti- nuada o en días o temporadas determinadas, así como cuales- quiera otros recintos acotados que reciban aquella calificación en virtud de disposición legal o reglamentaria”.

Parece evidente, por tanto, que la Ley 6/2004 constituye una ampliación del hecho imponible. Así lo confirma la Exposición de Motivos de la citada norma al indicar que “en relación con el impuesto sobre grandes establecimientos comerciales, se lleva a cabo una modificación que, además de consistir en ajustes de carácter técnico, supone la redefinición de algunos elementos que configuran el impuesto al objeto de que responda y se adecue en mayor medida a los fines para los que se creó, con la finalidad de dar respuesta a lo que la experiencia en la gestión del mismo, durante el tiempo de su vigencia, ha puesto de manifiesto”.

Es de suponer que los ejercicios 2002 a 2004 ya estarán prescritos, pero si en algún caso no fuera así como consecuencia de circunstancias que hayan interrumpido la prescripción ¿sería razonable utilizar la sentencia para someter a gravamen de modo retroactivo los locales destinados al ocio, hostelería y espectáculos?

A mi juicio –aunque puedo equivocarme- el Tribunal realiza una interpretación completamente artificiosa del hecho imponible original para salvar la inconstitucionalidad que hubiera supuesto la exclusión de actividades económicas perfectamente comparables a las actividades comerciales desde la perspectiva de su sometimiento al impuesto.

Pedro M. Herrera

4 thoughts on “Consideraciones críticas sobre la STC 53/2014 de 10 de abril (constitucionalidad de la redacción original del Impuesto asturiano sobre Grandes Superficies)

  1. Diré esto con muchas reservas, porque recuerda al caso típico de las películas de abogados en que, cuando uno de ellos hace su disertación en defensa del acusado y resulta convincente, después llega el abogado defensor, hace la suya y resulta casi igual de convincente de la versión opuesta.

    Pero tras leer este post de Pedro Herrera uno no puede más que estar de acuerdo con que afirmar que el cambio en el hecho imponible del Impuesto haya sido sólo “una aclaración” acerca de qué operadores económicos están sujetos al impuesto es ir demasiado lejos. Si el legislador hubiera pretendido decir “y de ocio, hosteleria y espectáculos” lo habría hecho en la primera redacción de la Ley. La conjunción “y” parece concluyente al adicionar elementos al concepto “establecimientos comerciales” que complementa.

    Esperemos, como hace el autor del post, que sean prácticamente inexistentes los perjudicados por una interpretación de la Ley que parece dictada más por motivaciones políticas que jurídicas.

  2. Pedro, ¿no te parece interesante la referencia que el Tribunal Constitucional hacer en relación a la posible vulneración del ordenamiento comunitario? Con la sentencia del TJUE de 27 de debrero de 2014 sobre el “céntimo sanitario” parece que queda clara la postura de las instituciones comunitarias en relación a la consideración que desde la UE realizan sobre la finalidad extrafiscal.

    Esta idea (doctrina) que parecía clara en el TC, se está desvirtuando cada vez más y más en el ámbito nacional pero que parece clara en el ámbito comunitario.

    En este sentido, podríamos estar ante una ayuda de estado insalvable por su pretendida pero ausente finalidad ambiental, a pesar de lo que dice la sentencia que comentas.

    Un abrazo

    Álvaro

    • Querido Álvaro:

      No había reparado en ello cuando escribí el post, pero creo que tienes toda la razón. Luis Alonso ha sostenido un planteamiento semejante en una reciente conferencia.

      Un abrazo,

      Pedro

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