¡Hay esperanza!

Al venir a la Facultad de Derecho de la UNED atravieso el parque de la Ciudad Universitaria. Nada más entrar en él la fotome saluda diariamente un arbolillo negro, seco y retorcido. Este lunes, por primera vez en varios años, me ha recibido con un despliegue de verdor, como puede verse en la foto.

Poco después, ya en la Facultad, la profesora Belén Alonso-Olea ha llamado a mi despacho para decirme con su habitual entusiasmo: “¿quieres que te de una noticia extraordinaria? ¡Vamos a  salir de la crisis! Me he dado cuenta al llevar a mi hija al British Council para que se examinara del Advanced. ¡Había cientos de chicas y chicos jóvenes esperando a examinarse! Sobre todo chicas. ¡De las más diversas procedencias!”.

Desde luego, hemos de desconfiar de los tan manidos “brotes verdes” y de los más actuales “síntomas de recuperación económica”. Además, no creo en los presagios. Sin embargo, estas dos circunstancias me han impulsado a reflexionar: nuestra crisis no es sólo económica y global, tiene raíces éticas, extiende su podredumbre sobre muchas instituciones públicas y privadas y nos lleva al desánimo personal.

Al mismo tiempo, existen personas extraordinarias que, desde su puesto de trabajo ordinario,  están realizando un enorme esfuerzo por servir a los demás con rigurosa profesionalidad desde el ámbito público y el privado (así lo veo a diario en mi propio pasillo, que -como es sabido- constituye la auténtica unidad de convivencia universitaria). ¡Y todos tenemos capacidad de luchar! Quizá, como piensa Belén, tendrá que pasar una generación para que salgamos de esa crisis que se extiende desde la economía a la política y más allá. Pero salir de la crisis no es como salir de un bosque. No se hace “de repente”. Supone una lucha diaria y merece la pena retomarla todos los días confiando en Dios y sin resignarnos a que “las cosas son así”. Los profesores y estudiantes universitarios tenemos una especial responsabilidad. Todos estamos implicados en un indudable fin común: como dice Belén Alonso-Olea, citando a Platón, hemos de impulsar una educación que sirva de cincel “para modelar la sociedad ideal en este mundo limitado por el devenir, el cambio y la materia” mostrando “el camino para que cada cual aprenda por sí mismo”.

Pedro Herrera

14 thoughts on “¡Hay esperanza!

  1. Estoy totalmente de acuerdo con que la esperanza es esencial para salir de cualquier situación negativa, tanto económica como personal. Creo que los dos ejemplos que citas son claras muestras de recuperación y además son ejemplos inteligentes: el de la propia naturaleza de las cosas (incluso al olmo seco machadiano las lluvias de abril y el sol de mayo le trajeron hojas verdes) pero sobre todo el del esfuerzo humano (hoy, en una sociedad con tanta información como la actual, si uno no sabe idiomas, quedará obsoleto sin solución y en muy poco tiempo).
    Aprovecho para felicitaros por el blog, que sigo desde hace un tiempo a pesar de dedicarme a otra rama del Derecho.
    Un cordial saludo

  2. Estimado Profesor,

    su inspiración da aliento a cuantos luchamos, a pesar de ser en ocasiones pisoteados por quienes escogen el camino fácil y “podrido” como usted lo llama… Somos muchos los que seguimos creyendo en que la propia labor, hecha con el alma, para uno mismo y para ayudar a los demás, es el modo real de crecer y salir adelante.

    Sabemos que “podemos”…, porque además, ¡”queremos”!

    Saludos y labor,

    Ann

  3. Pedro, da gusto que seas tan optimista ¡nos tienes que contagiar a todos! Sobre todo ahora que estamos esperando a la marabunta de junio. Un abrazo

    Prof. Dr. D. José Manuel Tejerizo López

    Catedrático de Derecho Financiero y Tributario

    Facultad de Derecho

    Calle Obispo Trejo 2

    28040 Madrid

    jtejerizo@der.uned.es

    _____

  4. Gracias, querido amigo, por un nuevo post de esperanza. Confío -de verdad- en que ésta, la esperanza, no nos abandone nunca, ni siquiera a los que, con la perspectiva de un puñado no despreciable de años, tienden a caer en un melancólico escepticismo.

    Porque la historia viene de lejos. Me has hecho recordar y rescatar estas declaraciones del poeta andaluz Carlos Edmundo de Ory, aparecidas en la revista Triunfo, allá por el año 1978:

    “… tengo la esperanza puesta en los callados, en los que guardan silencio, en los que cultivan la seriedad, y la sensibilidad, y la libertad, y el amor en la mínima dimensión de lo cotidiano, del acto concreto aquí y ahora”.

    Gracias nuevamente. Recibe un abrazo.

    Juan

  5. Ese es el espíritu, estimado Pedro Manuel. Las crisis no duran para siempre, por lo menos las económicas. Mucho trabajo aún por hacer en la sociedad, pero la convicción y la búsqueda del cambio definitivamente darán resultados para España. Un abrazo desde Lima-Perú. José-Manuel Martin Coronado.

  6. Como bien dices, y eso estaba claro, de la crisis económica salimos… hasta la próxima y -como siempre- perjudicados. De la otra, la de verdad, es más complicado. Ya que sacas a pasear a Platón, este verano leí una cita -a él atribuida, ¡vaya usted a saber!- deliciosa: “sé amable: cada persona con quien te cruzas libra su batalla”. Por cierto, que el tronco de marras tendrá sus brotes verdes, pero son inapreciables. Más bien parece el árbol del ahorcado.

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