Ideas para elaborar una tesis doctoral (7): una doctoranda extranjera en España

Enlace a (6): el íter administrativo.

Agradezco mucho a Ada Tandazo, Doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, que me haya facilitado este relato. En él refleja, con sabiduría y sencillez, una pequeña parte de las dificultades que debió afrontar en la singladura de su tesis doctoral. Su espíritu de sacrificio, constancia y buen humor constituyen un ejemplo inigualable para cualquier investigador universitario.

El andar de una doctoranda

Quiero compartir con ustedes mi andar en la elaboración de mi tesis doctoral y animarles a terminar o quizás comenzar su tesis doctoral.

El camino de un doctorando puede comenzar con la obtención de una beca para realizar sus estudios, entonces planifica su período de docencia, de investigación, sus estancias en el extranjero y termina su andar en tres años;  tal vez no tenga una beca  y debe compaginar sus estudios con su trabajo, entonces las cosas se complican un poco y tal vez termine su tesis en cuatro o cinco años; pero quizás, no tenga una beca de estudios, no tenga trabajo, y deba trasladarse a otro país para poder seguir sus estudios de doctorado, éste fue mi caso y el tiempo que empleé en mi doctorado fue aproximadamente ocho años.

Decidir estudiar un doctorado y elaborar la tesis doctoral es un duro trabajo que no todos  culminan, muchas veces dicha tarea se dilata en el tiempo, se dilata tanto que no se concluye.

Para mí estudiar un doctorado fue muy importante, todo comenzó realizando una búsqueda exhaustiva de los diversos programas. No tuve dudas cuando lo encontré, Decidí que ese era y que nada me impediría seguirlo, aunque ello supondría realizar todo un plan de trabajo para llegar a su obtención. Por ello, crucé el “charco” y me matriculé. No sólo cumplí con los créditos básicos; además, me matriculé en todos los cursos que consideré enriquecerían la tesis doctoral y al final cursé nueve materias. Fue muy duro y al mismo tiempo muy gratificante porque estaba haciendo lo que más quería.

En mi opinión, en los estudios de doctorado, el tiempo de la docencia (ahora sustituida por un máster) es muy importante, porque sirve para trazar la línea por donde trabajaremos en la tesis. En ese tiempo, aunque no tengamos las ideas claras, vamos creando esbozos de la futura tesis; al final, deberíamos tener claro el tema de nuestra investigación y quien será nuestro tutor o director de tesis.

Desde este punto el camino no lo realizarás sola, comenzarás a trabajar en equipo con tu director de tesis. Un buen director es fundamental para todo doctorando; con él comenzarás a reunirte para la planificación de la tesis doctoral (elección del tema, ver la bibliografía, un primer bosquejo de la tesis, un índice tentativo, planificación de las estancias de investigación, etc.), por ello, y más, es muy importante que escuches sus recomendaciones.

Sin embargo, por mucho entusiasmo que puse, me llevó varios años llegar a terminar mi tesis doctoral. Muchos fueron los motivos que retrasaron mi andar, entre los cuales comparto con ustedes estos:

1.- El tiempo: Un doctorado implica dedicar tiempo a investigar, debes volverte un ratón de biblioteca, pero un buen ratón requiere que se dedica al cien por cien. Cada persona tiene un mejor momento para concentrarse a lo largo de la jornada, pero es recomendable no trasnochar. Además, para algunos estudiantes extranjeros, como era mi caso, sin beca, sin ingresos periódicos y con una tarjeta de residencia por tiempo imitado, es importante apurar el paso con miras a sustentar la tesis en el menor tiempo posible. Eso sí, sin llegar a transformarlo en una carrera, persecución o huida. esto no debe suceder. Es decir, el tiempo que dedicas cada día a la tesis doctoral suma al final, cada día es un paso con determinación y constancia para avanzar y al final culminarás en buen tiempo.

Lamentablemente, en mi caso, al comienzo no hubo esa constancia de avanzar un poco cada día. Algunas veces lo ponía en práctica y otras no. Al final no se cumplieron las metas que me había propuesto con mi director. A veces caía en el error de pensar que si trabajaba tres días seguidos más de ocho horas en la tesis compensaba el no trabajar los demás días. En realidad esos días sin investigar me alejaban del hilo de la tesis que luego me costaba retomar. Otra cosa es, que cada vez que avances un capítulo tomes una pausa, unos días para despejarte y mirar desde fuera el trabajo y poder realizar una autocrítica de tus avances.

2.- La hoja en blanco: Éste fue mi “talón de Aquiles”. En mi andar quizás fue el mayor obstáculo a la hora de redactar la tesis. Recuerdo que algunas veces podía estar todo el día tratando de escribir y las ideas no venían a la mente. Mi hoja permanecía en blanco y ello me causaba gran frustración, esto me pasó muchas veces. Comenzar un capítulo era para mí un tormento, y el dilema siempre era ¿cómo empezar? Una y otra vez mi hoja permanecía en blanco, hasta que un buen día decidí confesarle a mi director de tesis ese “gran problema”, con gran sorpresa tuve de él una respuesta amable. Me dijo que todos pasamos por ello en algún momento y me dio varios consejos para superarlo, ahora ya no paso días con la hoja en blanco.

3.- La organización: Aunque me consideraba una persona metódica y muy organizada me encontré con la ingrata sorpresa de no ser así. Como mi amigo Manuel dice “la verdad es que, por mucho que nos creamos ordenados, capaces o un largo, etc., sin las valiosas experiencias de los demás es imposible que hagamos las cosas bien de verdad”. Efectivamente, si te organizas bien tienes ya el 30 por ciento de la tesis, me refiero a organizar el material de investigación, las citas, los libros que debes consultar primero, las leyes, etc., En este aspecto siempre podemos mejorar y de verdad nos hace falta. Una buena organización hará nuestro trabajo más ligero y placentero.

Aquí, otra vez, la ayuda de mi director de tesis fue muy importante, gracias a Dios, él si es una persona metódica, y sus directrices fueron fundamentales para que el paso tan lento que llevara se agilizara. Es decir, se trata de ir “paso a paso”. Si corres puedes olvidar muchas cosas en el camino. Ese paso a paso debe estar organizado:  no te pones primero los zapatos y luego los calcetines. Además, para caminar es mejor ir con calcetines y zapatos, no puede faltar ninguno de ellos  o tus pies puedes salir lastimados.

En otras palabras, en la organización está el quid de la cuestión. Te doy algunos ejemplos: puede ser que cuando tienes tu primer borrador de la tesis te des cuenta de que no pusiste la página de un libro en una nota. Pero si no tienes tus citas bibliográficas archivadas no puedes recurrir a ellas para ver el número que te falta. Y no debes presentar pies de página incompletos. Si estamos ante una cita importante y nos falta ese dato, nos quedan dos opciones o eliminar esa cita (y quizás quede “coja” nuestra redacción) o vamos a buscar ese libro para volver a realizar la revisión y obtener el dato que nos falta, con lo cual habremos perdido mucho tiempo. Siguiendo ese ejemplo, puede darse el caso que, con las prisas, no hayas programado tener a tiempo para que tu director la revise. Entonces puedes arrastrar erratas y errores de redacción que podías haber evitado fácilmente.

 4.- El final: Aunque no me considero perfeccionista, me costó mucho terminar la tesis; es decir, poner el punto final de la redacción. Siempre quería corregir, agregar, modificar, etc. Aún seguiría trabajando en ella  si no fuera por mi director de tesis  que me aconsejó poner el punto final. No se trata sólo de cerrar la investigación sino de tener claro que siempre se puede mejorar, pero en algún momento hay que cerrar.

No obstante, hubo otros factores que dilataron mi andar: al ser alumna extranjera extrañaba mucho mi familia. Además, en el tiempo que estuve en España no pude terminar la tesis. Entonces me tocó regresar a mi país para ahorrar y cuando pudiera ahorrar el dinero necesario, regresar a España y terminar la tesis. En teoría ese era mi plan. Al final las cosas no fueron así, pero gracias a Dios pude concluir la tesis aunque me llevase varios años. Lo mejor de todo fue que mi director de tesis no perdió nunca las esperanzas en que yo la sustentara.

Espero animaros en vuestro andar, ya en marcha o próximo a iniciarse. Para mí la tesis doctoral fue una gran experiencia y muy gratificante por ello os exhorto a prepararos para este camino.

Ada Tandazo

Doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid

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