Ideas para elaborar una tesis doctoral (4): pasos en la elaboración de la tesis

Enlace a (3) Cómo superar la tesis

La elaboración de la tesis transcurre a través de diversas fases, tanto desde el punto de vista administrativo (las etapas a cubrir en un programa de doctorado) como desde la perspectiva del trabajo a desarrollar. Voy a centrarme ahora en este último aspecto.

Una vez que -con la ayuda del director- se ha elegido el tema de tesis, conviene realizar una primera selección de bibliografía. Se trata de localizar los trabajos que ya versan -aunque sea de modo oblicuo- sobre la materia que se pretende analizar. En esta labor puede resultar útil una base de datos bibliográfica como Dialnet. Sin embargo, será aún más importante la orientación del director, pues -a partir de su experiencia- podrá indicarnos qué trabajos o autores resultan imprescindibles y cuáles conviene evitar por tener un carácter meramente descriptivo o reiterativo de lo que otros han aportado.

La finalidad de estas primeras lecturas está en localizar los problemas claves del tema elegido, trazar algunas hipótesis sobre posibles soluciones y -esto es lo más importante- elaborar una estructura inicial dirigida a abordar dichos problemas y proponer su solución de modo sistemático. Este esquema inicial -que irá perfilándose y variando a lo largo del trabajo- nos permitirá sistematizar las demás lecturas que vayamos realizando.

Una vez que hayamos contrastado ese primer índice con el director -capítulos y grandes epígrafes de la tesis- iremos seleccionando más estudios y resoluciones administrativas o judiciales que nos permitan avanzar en nuestra investigación. Cuanto más avancemos, menor será la ayuda que pueda ofrecernos nuestro director y mayor nuestra personal responsabilidad.

Todo libro, capítulo de libro, artículo, norma o resolución que analicemos debe ser cuidadosamente anotada y referenciada. Al realizar esta labor debemos separar lo accidental de aquello que es esencial para nuestra investigación y apuntarlo cuidadosamente, de modo que después podamos recuperar dicha información y citar exactamente la fuente (incluyendo la página correspondiente a cada cita). Para ello podemos utilizar varios sistemas. En mi experiencia personal como investigador, lo más recomendable es utilizar un programa de gestión bibliográfica -como Zotero– en que almacenemos copias en PDF, debidamente anotadas, de los materiales utilizados, así como apuntes de las citas más relevantes y de nuestras reflexiones (utilizando algún signo que nos permita distinguir claramente las ideas propias de las ajenas). Esto nos permitirá localizar con gran rapidez y flexibilidad los materiales que hayamos leído y nuestras propias notas. Además, en un documento que recoja el esquema de la tesis, podemos ir esbozando una primera redacción, aunque sea muy incompleta.

Naturalmente, es posible prescindir de la base de datos bibliográfica y utilizar -por ejemplo- carpetas correspondientes a cada uno de los temas o capítulos iniciales de la tesis en los que vayamos archivando las correspondientes fotocopias. Sin embargo, en el momento actual, el uso de un programa de gestión bibliográfica ofrece muchas ventajas (que he podido contrastar en la práctica). Me detendré en este punto en un futuro post de esta serie.

Una vez que hayamos concluído la lectura de toda la bibliografía y jurisprudencia relevante (aunque siempre aparecerán nuevos trabajos y resoluciones) habremos reflexionado lo suficiente como para saber precisar cuál es el problema central que deseamos abordar en la tesis y cuál es la principal solución. Este es el momento adecuado para volver sobre el esquema inicial, reelaborarlo y discutirlo con el director.

A partir de ese momento podemos iniciar la redacción sistemática de la tesis (dejando para el final la introducción). Para ello convendrá rescatar y repasar las citas y reflexiones correspondientes a cada capítulo, teniendo presente que un mismo trabajo puede contener información relevante para cada capítulo. A la hora de redactar conviene tener presente la idea central que estructura nuestra investigación y realizar un especial esfuerzo para no extendernos en cuestiones colaterales. Para ello nos puede resultar muy útil incluir unas conclusiones parciales al final de cada capítulo. Cada vez que concluyamos un capítulo convendrá facilitárselo a nuestro director para que lo revise y lo discuta con nosotros (aunque lo ideal será haberle ido comunicando nuestros progresos, ideas y dificultades sin necesidad de esperar a concluir cada capítulo).

Una vez concluido el trabajo será el momento de redactar las conclusiones finales (la verdadera solución del problema y no una mera síntesis de las conclusiones parciales de cada capítulo) y elaborar la introducción, precisando la metodología que hemos utilizado, la estructura de nuestro trabajo y a dónde hemos querido llegar.

¿Cómo distribuir los tiempos a lo largo de estas etapas? Resulta difícil decirlo sin conocer las circunstancias de la persona que elabora la tesis doctoral. Sí conviene tener en cuenta, que la vigente normativa distingue entre doctorandos a tiempo completo (que dispondrán de un plazo ordinario de tres años para concluir la tesis) o a tiempo parcial (en tal caso el plazo ordinario será de cinco años).

Pienso que la fase inicial -selección y lectura de los trabajos fundamentales y elaboración del esquema inicial- puede desarrollarse a lo largo de un período de tres meses, en el que debe intentarse dedicar el mayor número de horas posibles (incluso en el caso de doctorandos a tiempo parcial). En algunos casos puede necesitarse más tiempo, pero no me parece prudente emplear más de seis meses en esta fase, puesto que -insisto en esta idea- es conveniente conseguir un alto nivel de concentración, que tiende a diluirse si el trabajo se prolonga excesivamente.

A partir de ese momento, estaremos ya en la fase de redacción de la tesis. Pienso que resultará conveniente concluir el borrador inicial al menos seis meses antes del tiempo de que dispongamos para concluir el trabajo (tres o cinco años, según se trate de doctorandos a tiempo parcial o total).

A la redacción de la introducción y las conclusiones finales puede dedicarse un mes más. Después se tratará de revisar y perfeccionar el trabajo.

En el próximo post me detendré en algunos escollos que conviene evitar a lo largo de este proceso. Mientras tanto, quedo a la disposición del lector para aclarar aquellos puntos que no haya conseguido explicar con precisión.

Pedro M. Herrera

Enlace a (5) Esquema de la tesis y obstáculos a evitar

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