ESTRELLA GUTIÉRREZ: EL TJUE APOYA EL CANON DIGITAL EN ORDENADORES E IMPRESORAS: ¿QUIÉN PAGA?

STJUE de 27 de junio de 2013, Casos C-457/11 y C-460/11, VG Wort v. Kyocera et al.

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Esta Sentencia del TJUE aborda el régimen de la compensación equitativa previsto en el artículo 5 de la Directiva 2001/29/CE, sobre Derechos de Autor y Derechos Afines a los Derechos de Autor en la Sociedad de la Información. El precepto dispone que los Estados Miembros podrán establecer excepciones o limitaciones al derecho exclusivo de los autores, en relación con las “reproducciones sobre papel u otro soporte similar en las que se utilice una técnica fotográfica de cualquier tipo u otro proceso con efectos similares […], siempre que los titulares de los derechos reciban una compensación equitativa”.

De conformidad con el citado precepto, el TJUE examina, en este caso particular, el régimen de la compensación equitativa adoptado por la legislación alemana basado en un “canon por copia privada”, que básicamente consiste en la imposición de un gravamen sobre los aparatos técnicos con capacidad para realizar copias de obras protegidas por los derechos de autor. Durante la sustanciación del procedimiento ante los Tribunales alemanes, VG Wort, la entidad de gestión de derechos de los autores y editores de obras literarias en Alemania, había solicitado que se condenara a las sociedades Kyocera, Epson y Xerox al abono de una compensación en forma de canon por los ordenadores personales, impresoras y trazadores gráficos comercializados en Alemania entre 2001 y 2007.

En este contexto, el Bundesgerichtshof (la Corte Federal de Justicia) planteaba al TJUE las siguientes cuestiones prejudiciales. En primer lugar, solicitaba que se determinase si las reproducciones realizadas utilizando un ordenador personal y una impresora, cuando ambos dispositivos están conectados, pueden ser consideradas como “reproducciones efectuadas utilizando una técnica fotográfica de cualquier tipo u otro proceso con efectos similares”. En segundo lugar, si la primera cuestión era afirmativa, se solicitaba también que se determinase quién debe ser considerado el deudor de la compensación equitativa prevista en la citada Directiva.

Con respecto a la primera cuestión, el TJUE llega a la conclusión de que el régimen de la compensación equitativa deberá aplicarse a las reproducciones por medio de “distintos dispositivos, incluidos los que tengan una función digital” [par. 72], siempre que “los diferentes elementos o las distintas etapas no autónomas de dicho proceso único actúen o se desarrollen bajo el control de la misma persona y tengan por objeto reproducir la obra o prestación protegida sobre papel u otro soporte similar” [pár. 70].

Al analizar la segunda cuestión, esto es, quién ha de ser considerado deudor del “canon por copia privada”, el TJUE establece que “los Estados miembros pueden retroceder a las fases anteriores a la propia realización de la copia y establecer, al objeto de financiar la compensación equitativa, un «canon por copia privada» que grava a quienes disponen de equipos, aparatos y soportes de reproducción y, por ello, de hecho o de Derecho, ponen dichos objetos a disposición de personas que realizan las copias o les prestan un servicio de reproducción, puesto que dicho sistema permite a los deudores repercutir el coste del canon sobre los usuarios privados y, en consecuencia, estos últimos asumirán la carga del canon por copia privada” [par. 76].

Comentarios

A tenor de lo dicho por el TJUE en esta sentencia, queda claro que las reproducciones efectuadas utilizando una impresora y un ordenador personal, cuando ambos dispositivos están conectados, están incluidas en el ámbito de aplicación de la Directiva 2001/29/CE, y por tanto, dichos dispositivos pueden ser gravados con la finalidad de compensar a los titulares de los derechos de autor.

En la práctica, esto significa, básicamente, que el usuario final o consumidor “asumirá la carga del canon por copia privada” aplicado a ordenadores personales, impresoras y cualquier otro dispositivo de reproducción digital cuando éstos operen de forma no autónoma. Sin embargo, adviértase que, una vez sentada la obligación del pago del canon, el TJUE no establece criterios adecuados para determinar el coste de dicho canon.

Con respecto a esto último, el único criterio identificado por el TJUE es que “el importe global de la compensación equitativa debida como contrapartida del perjuicio sufrido por los titulares de los derechos a raíz de tal proceso único no debe ser sustancialmente diferente del establecido en relación con la reproducción obtenida mediante un solo aparato”.

Parece, por tanto, que la tarea de interpretar y poner en práctica este criterio se deja al arbitrio de las legislaciones nacionales.

En coherencia con el asunto Padawan v. SGAE, C-467/08, el TJUE recuerda que la finalidad de la compensación equitativa es “compensar a los autores por las reproducciones realizadas, sin su autorización, de obras protegidas, por lo que dicha compensación debe ser entendida como una recompensa al daño sufrido por los autores a resultas de esa reproducción”. Aunque este enfoque de la compensación equitativa descansa en el concepto de “daño civil”, y particularmente, en la idea del “lucro cesante” sufrido por el autor a casusa de las reproducciones no autorizadas, debe tenerse en cuenta que un sector de la doctrina (Falcón y Tella, 2006; Ruiz Zapatero, 2007) consideran la compensación equitativa por copia privada como una forma de parafiscaliad.

De acuerdo con lo anterior, cuando el Tribunal dice que el importe global de la compensación por las reproducciones realizadas mediante dispositivos conectados –e.g. una ordenador personal y una impresora- no podrá ser sustancialmente diferente del establecido en relación con la reproducción obtenida mediante un solo aparato, ¿está sugiriendo que la forma de determinar el coste del gravamen debería evitar el efecto de la doble imposición? En otras palabras, dado que el canon por copia privada se impone sobre cada dispositivo con capacidad para realizar copias, cuando se emplean dispositivos conectados entre sí, parece que el usuario final no debería pagar dos veces o más por el mismo hecho impositivo: el daño causado a los titulares de derechos de autor por las reproducciones no autorizadas.

La sentencia del TJUE también aborda otra cuestión relevante, a saber, si la autorización otorgada por el titular de los derechos de autor a la reproducción de su obra excluiría la aplicación del régimen de la compensación equitativa.

Con respecto a esto último, el TJUE entiende que, cuando un Estado Miembro decide, de conformidad con el artículo 5 de la Directiva 2001/29/CE, excluir de su ámbito material, el derecho del autor a autorizar reproducciones de sus obras, cualquier acto de autorización que el autor pudiera adoptar, ya sea expreso o implícito, “está privado de efectos jurídicos bajo la ley de dicho Estado […] y no puede tener ninguna incidencia en la compensación equitativa”.

Pero, ¿qué ocurriría si el autor, voluntariamente, ha divulgado su obra bajo una licencia creative common con cláusula copyleft mediante la que se permiten actos de reproducción o comunicación pública libremente a terceros, al margen de que el Derecho interno regule un régimen la compensación equitativa?

Algunas decisiones de los Tribunales españoles sugieren que la sumisión del autor a tales cláusulas copyleft, cuando no pudiera probarse que dichas obras están sujetas al régimen tradicional de derechos de autor, excluirían la aplicación del régimen por copia privada. Véanse, entre otras, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, de 5 de Julio de 2007 (AC 2007\1768); las Sentencias de los Juzgados de Primera Instancia nº 4 de Salamanca, de 11 de abril de 2007(2007\985); de lo Mercantil nº 3 de Valencia, de 25 de mayo de 2010 (AC 2010\362).

Contrariamente, la solución impuesta por el TJUE en esta sentencia parece excluir la libertad del titular de decidir bajo qué régimen desea divulgar y proteger sus obras originales: si bien el régimen monopolístico del derecho de autor o bien el régimen libre de las licencias copyleft.

Dra. Estrella Gutiérrez. Abogada Área Mercantil. BROSETA Abogados.
Profesora de la Universidad Carlos III de Madrid.

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