María del Mar Gómez Lozano on ECJ in case “BUD” – Community trade mark / Marca comunitaria denominativa y figurativa “BUD”

T-225-6-1 BUDEn los asuntos acumulados T‑225/06 RENV, T‑255/06 RENV, T‑257/06 RENV y T‑309/06 RENV, SENTENCIA DEL TRIBUNAL GENERAL (Sala Segunda) de 22 de enero de 2013   /  In Joined Cases T‑225/06 RENV, T‑255/06 RENV, T‑257/06 RENV and T‑309/06 RENV, JUDGMENT OF THE GENERAL COURT (Second Chamber) 22 January 2013

Tópicos.- Marca comunitaria – Procedimiento de oposición – Solicitudes de marcas comunitarias denominativa y figurativa BUD – Denominaciones “bud” – Motivo de denegación relativo – Artículo 8, apartado 4, del Reglamento (CE) nº 40/94 [actualmente artículo 8, apartado 4, del Reglamento (CE) nº 207/2009] / Topics.- Community trade mark – Opposition proceedings – Applications for Community word and figurative marks BUD – Appellations ‘bud’ – Relative grounds for refusal – Article 8(4) of Regulation (EC) No 40/94 (now Article 8(4) of Regulation (EC) No 207/2009)

Comentario (por María del Mar Gómez Lozano)

Entre las últimas sentencias dictadas por el TGUE destaca en el ámbito de la propiedad industrial la de 22 de enero de 2013, en la que se resuelve un conflicto entre indicaciones geográficas y marcas. De nuevo estamos ante un ejemplo de deficiente protección de las indicaciones geográficas. Aunque el TGUE en este caso no estima los recursos presentados en defensa de la indicación geográfica BUD, no podemos dejar de poner de manifiesto que esta decisión deja en clara desventaja a las indicaciones geográficas. Resulta de interés la sentencia anterior sobre el mismo conflicto (sentencia de 16 de diciembre de 2008) a la que se hace referencia en la propia sentencia del TGUE (ap. 19 y ss.), en la que el Tribunal de Primera Instancia dictaminó que se anulaban las resoluciones de la OAMI que se habían impugnado. Desde la perspectiva internacional, llama especialmente la atención el valor que tienen en este caso los Tratados internacionales firmados para la protección de estos distintivos. Así se recoge en el apartado 23 de la sentencia de 2013, al indicar que “bastaba con afirmar, a este respecto, que el alcance de los derechos anteriores invocados no es únicamente local en la medida en que su protección, en virtud del artículo 1, apartado 2, del Arreglo de Lisboa y del artículo 1 del Convenio bilateral, se extiende más allá de su territorio de origen (sentencia del Tribunal, apartado 181)”. Se plantea también la interesante cuestión relativa a si esta deficiente protección en el ámbito internacional (ver ap. 52 de la sentencia) debería haberse suplido con el registro de tal indicación conforme a la normativa de protección de las indicaciones geográficas en la UE (actualmente, el Reglamento (UE) 1151/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de noviembre de 2012, sobre los regímenes de calidad de los productos agrícolas y alimenticios que ha sustituido al Reglamento 510/2006).

Sin embargo, como se ha indicado, la decisión final del TGUE ha sido la de entender que esta indicación geográfica para cervezas (BUD) no podía oponerse al registro de la marca comunitaria del mismo nombre, dado que no cumplía (por las pruebas aportadas), el requisito exigido por el artículo 8.4 del Reglamento 40/94, sobre la marca comunitaria [actual art. 8.4 del Reglamento (CE) 207/2009 del Consejo, de 26 de febrero de 2009 – RMC -] de tratarse de un signo “de alcance no únicamente local”. Esta disposición establece lo siguiente:

4. Mediando oposición del titular de una marca no registrada o de otro signo utilizado en el tráfico económico de alcance no únicamente local, se denegará el registro de la marca solicitada si, y en la medida en que, con arreglo a la legislación comunitaria o al Derecho del Estado miembro que regule dicho signo: a) se hubieren adquirido derechos a utilizar dicho signo con anterioridad a la fecha de presentación de la solicitud de la marca comunitaria, o, en su caso, con anterioridad a la fecha de la prioridad invocada en apoyo de la solicitud de la marca comunitaria; b) dicho signo confiriere a su titular el derecho a prohibir la utilización de una marca posterior.

La cuestión a debate queda sobre la mesa: ¿es compatible el requisito de protección establecido en este apartado del artículo 8 del RMC con la protección de la indicación geográfica en un tratado internacional? Parece que debería prevalecer la protección internacional puesto que las indicaciones geográficas pueden identificar simplemente un lugar determinado y no se les exige el cumplimiento de concretos criterios de comercialización para su reconocimiento. Y es el registro a nivel internacional el que les debe ofrecer esa amplia protección, pues lo contrario sería defender que los tratados y convenios internacionales carecen de valor”.

Referencias

Texto de la sentencia de 22 de enero de 2013 (castellano / inglés)
Texto de la sentencia de 16 de diciembre de 2008 (castellano / inglés)

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