ECJ C‑55/11, C‑57/11 and C‑58/11 – Vodafone España – Fee to provide mobile telephony services – Canon de telefonía móvil

Asuntos acumulados C‑55/11, C‑57/11 Y C‑58/11Joined cases C-55/11, C-57/11 and C-58/11

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Summary: Article 13 of Directive 2002/20/EC of the European Parliament and of the Council of 7 March 2002 on the authorisation of electronic communications networks and services (Authorisation Directive) must be interpreted as precluding the imposition of a fee for the right to install facilities on, over or under public or private property on operating undertakings which, without being proprietors of those facilities, use them to provide mobile telephony services.

Details: The Spanish Tribunal Supremo decided to stay the proceedings and to refer the following questions, which are worded identically in Cases C‑55/11, C‑57/11 and C‑58/11, to the Court of Justice for a preliminary ruling:

‘(1) Must Article 13 of [the Authorisation Directive] be interpreted as precluding national legislation under which a fee may be required for the right to install facilities on municipal public land from operating undertakings which, without being proprietors of the network, use it to provide mobile telephony services?

(2) In the event that the levy is found to be compatible with Article 13 of [the  Authorisation Directive], do the conditions in accordance with which the fee is required under the contested local regulation satisfy the requirements of objectivity, proportionality and non-discrimination laid down in that provision, together with the need to ensure the optimal use of the resources concerned?

(3) Is it appropriate to recognise Article 13 of [the Authorisation Directive] as having direct effect?’

First question. Article 13 consists of two sentences. The first sentence provides that Member States may impose ‘fees for the rights of use for radio frequencies or numbers or rights to install facilities on, over or under public or private property which reflect the need to ensure the optimal use of these resources’. If Member States impose such fees, the second sentence states that they ‘shall ensure that such fees shall be objectively justified, transparent, non-discriminatory and proportionate in relation to their intended purpose and shall take into account the objectives in Article 8 of [the Framework Directive]’.

The first sentence permits Member States to impose a fee in connection with three specific events (the grant of three defined rights), whereas the second sets out the conditions that those fees must satisfy.

Fees that satisfy some or all of the conditions in the second sentence but are not levied in connection with one of the events defined in the first sentence may not be levied.

The first question thus concerns whether the use of facilities owned by another undertaking constitutes an event that may give rise to a fee covered by the first sentence of Article 13 of the Authorisation Directive.

The terms ‘facilities’ and ‘install’ refer to the physical infrastructure enabling provision of electronic communications networks and services and to their physical installation on the public or private property concerned.

Accordingly, the only person who may be charged the fee for the rights relating to the installation of facilities referred to in Article 13 of the Authorisation Directive is the holder of those rights, who is also the proprietor of the facilities installed on, over or under the public or private property concerned.

Therefore the Article 13 of the Authorisation Directive does not authorise Member States to charge mobile telephony operators a fee for their use of facilities installed on public property andowned by another undertaking, because such a fee is not in consideration of ‘rights of way’.

Second question: The Article 13 does not provide a basis for imposing fees of the type at issue in the main proceedings. On that basis, the second question becomes unnecessary.

Third question: The Article 13 of the Authorisation Directive has direct effect and therefore it grants individuals the right to rely upon it before the national courts to dispute the application of a decision by a public authority that is incompatible with that article.

Comment: not that this judgement is directly related to the economic freedoms, but it is indirectly relevant for the freedom to provide services.

Doctrina: El artículo 13 de la Directiva 2002/20/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 7 de marzo de 2002, relativa a la autorización de redes y servicios de comunicaciones electrónicas (Directiva autorización), debe interpretarse en el sentido de que se opone a la aplicación de un canon por derechos de instalación de recursos en una propiedad pública o privada, o por encima o por debajo de la misma, a los operadores que, sin ser propietarios de dichos recursos, los utilizan para prestar servicios de telefonía móvil.

Detalles: El Tribunal Supremo español planteó al Tribunal de Justicia las siguientes cuestiones prejudiciales:

«1) ¿El artículo 13 de la Directiva [autorización] debe interpretarse en el sentido de que se opone a una normativa nacional que permite exigir un canon por derechos de instalación de recursos sobre el dominio público municipal a las empresas operadoras que, sin ser titulares de la red, la usan para prestar servicios de telefonía móvil?

2) Para el caso de que se estime compatible la exacción con el mencionado artículo 13 de la Directiva [autorización], las condiciones en las que el canon es exigido por la ordenanza local controvertida ¿satisfacen los requerimientos de objetividad, proporcionalidad y no discriminación que dicho precepto exige, así como la necesidad de garantizar el uso óptimo de los recursos concernidos?

3) ¿Cabe reconocer al repetido artículo 13 de la Directiva [autorización] efecto directo?»

Primera cuestión. El artículo 13 consta de dos frases. La primera de ellas dispone que los Estados miembros pueden imponer «cánones por los derechos de uso de radiofrecuencias, números o derechos de instalación de recursos en una propiedad pública o privada, o por encima o por debajo de la misma, que reflejen la necesidad de garantizar el uso óptimo de estos recursos». Si los Estados miembros imponen tales cánones, la segunda frase afirma que «garantizarán que estos cánones no sean discriminatorios, sean transparentes, estén justificados objetivamente, sean proporcionados al fin previsto y tengan en cuenta los objetivos del artículo 8 de la Directiva [marco]>>.

La primera frase autoriza a los Estados miembros a imponer un canon vinculado a tres hechos concretos (la concesión de tres derechos determinados), mientras que la segunda establece los requisitos que deben cumplir tales cánones. No pueden imponerse cánones que cumplan algunos o todos los requisitos de la segunda frase, pero no graven alguno de los hechos definidos en la primera frase.

Por lo tanto, la primera cuestión consiste en determinar si el uso de recursos pertenecientes a otra empresa constituye un hecho que puede dar lugar a la imposición de un canon al amparo de la primera frase del artículo 13 de la Directiva autorización

Para el Tribunal (siguiendo a la Abogada General) los términos «recursos» e «instalación» remiten, respectivamente, a las infraestructuras físicas que permiten el suministro de redes y servicios de comunicaciones electrónicas y a su colocación física en la propiedad pública o privada de que se trate.

De ello se desprende que únicamente puede ser deudor del canon por derechos e instalación de recursos contemplado en el artículo 13 de la Directiva autorización el titular de dichos derechos, que es asimismo el propietario de los recursos instalados en la propiedad pública o privada de que se trate, o por encima o por debajo de ella.

Por todo ello el Tribunal entiende que el artículo 13 de la Directiva autorización no permite a los Estados miembros gravar a los operadores de telefonía móvil con un canon por el uso de los recursos instalados en el dominio público y pertenecientes a otras empresas.

Segunda cuestión. El artículo 13 no proporciona una base para imponer cánones como el que es objeto del procedimiento principal. Partiendo de este principio, la segunda cuestión resulta innecesaria. No obstante, se recomienda la lectura de las conclusiones del Abogado General al respecto (72 a 91).

Tercera cuestión. El artículo 13 de la Directiva autorización tiene efecto directo, de suerte que confiere a los particulares el derecho a invocarlo directamente ante los órganos jurisdiccionales nacionales para oponerse a la aplicación de una resolución de los poderes públicos incompatible con dicho artículo.

Comentario: esta sentencia no está directamente relacionada con las libertades económicas, pero la publicamos por su indudable relevancia indirecta para la libre prestación de servicios.

Posted by Isidoro Martín Dégano

(UNED)

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